Condado de Fermosel Crianza 2016


Los Arribes del Duero. Foto extraida del Instagram de la Bodega

Última entrada del 2021, un año que esperaba fuera mejor que el 2020, pero la verdad no ha sido así. El año en el que mi padre sufrió un ictus y nunca volverá a ser el que fue, aunque está bastante bien para lo que le pasó. También perdí a mi perrita Lila y a una buena amiga y colega como Berta’s Moments. La negra sombra no me ha dado respiro. Un año en el que he visitado pocas bodegas, y me he movido poco, por culpa del virus, o eso deseo creer. Maldito virus que anida ya en nuestras cabezas, más casi que en nuestros pulmones, y que a veces nos hace vivir en blanco y negro, sacando nuestros peores miedos, y dejándome, en mi caso, varado como a Odiseo en la cueva de Calipso, aunque no me lo pasé tan bien como él. Un año para olvidar en muchas cosas, y que solo espero pueda mejorar en 2022.

Así que desde aquí, desearte Feliz Navidad, felices saturnales, o el credo que profeses, y sobre todo, desearte un FELIZ AÑO 2022, en el que podamos todos salir de esta pesadilla, y reencontrarnos tras una copa de vino. No olvides tus debidas libaciones a los dioses en cada celebración, y sobre todo, no te olvides de vivir, ya que el tiempo que perdemos no vuelve jamás.

Foto extraida del Instagram de la Bodega

El Condado de Fermosel Crianza 2016 está elaborado por Bodegas Ocellum Durii desde Fermoselle, Zamora, el pueblo de las mil bodegas, y pertenece a la D.O. Arribes del Duero. La bodega, ubicada en un alto de la localidad, del S.XVIII, representa también una forma de articular el amplio patrimonio de bodegas subterráneas de la localidad, para darlas una nueva vida en este siglo digital que vivimos. Los viñedos se encuentran en bancales, denominados paredones, a unos 600 metros de altitud, en los municipios de Fermoselle y Villalcampo. Viñedos algunos que superan los 100 años, podas cortas que permiten una producción nunca mayor de 3000 kilos por hectárea, de las que salen 5.000 botellas. Para la elaboración de este vino, coupage de hasta cinco variedades, juan garcía, tempranillo, mencía, bruñal y rufete, el vino pasa por una crianza de 16 meses en barrica de roble francés y americano.

Presenta un color rojo picota de capa alta, oscuro como la sangre, lágrima densa y persistente, que tinta la copa, para un volumen alcohólico del 14%. Fruta roja madura, torrefactos, café, leves toques especiados, con una intensidad media en nariz, y un amable toque glicérico. Amable entrada en boca, amplio, vino bastante cachas, poderoso, donde manda la fruta roja madura, grosellas, buena acidez, y un interesante punto rústico que hacía mucho que añoraba. Taninos poderosos, que se agarra bien al paladar, con un final dulzón, con la madera muy en segundo plano.

Un vino que sabe a Castilla. Me ha recordado un poco a los vinos de Arlanza, cuando empecé a beberlos. Me ha gustado, vino honesto exento de maquillaje, en un muy buen momento de consumo. Una pena no dar con más vinos así, y tirado de precio. Un grato souvenir del Duero Wine Fest. Recomendable.

R.

Únete a 1.737 seguidores más



Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.