Duero Wine Fest Valladolid 18-19 octubre de 2021


Resulta difícil condensar en una entrada del blog todas las experiencias y aprendizajes que tuve durante las dos jornadas del Duero Wine Fest en la Feria de Muestras de Valladolid. El recuerdo de la anterior en Burgos, estaba muy vivo, y las expectativas eran muy grandes, siendo esta la razón más importante para acudir, a la vecina Valladolid, pidiendo dos días libres. Así que allí me planté el lunes 18 de octubre, con un programa realmente apretado que arrancaba con la ponencia de Pedro Ballesteros, “Qué es vitivinícolamente el Duero y Castilla y León y qué puede llegar a ser”, no sin antes tomarme un café bien cargado con Santiago Rivas, de @colectivodecantado. No siempre, incluso rara vez, estoy de acuerdo con su estilo y opiniones, pero no se puede negar que en la distancia corta, es un tipo bastante simpático. Lo cortés no quita lo valiente. Pedro Ballesteros MW demostró como debe ser un auténtico embajador de los vinos castellanos y españoles por el mundo, y no se cortó un pelo (…) en criticar abiertamente a una DO, cuya presidenta se encontraba en primera fila. Aquel lunes le pudimos disfrutar en varios momentos, y la verdad, derrocha sabiduría e ingenio. La siguiente ponencia atacaba un tema realmente interesante y que genera grandes discusiones, “Sostenibilidad y autenticidad. El cultivo orgánico”, con unos ponentes de excepción como Marta Ramas, Jorge Monzón, Ricardo Peñalba y Didier Belondrade. Cada uno desde su punto de vista, nos mostraron con claridad los muchos problemas a los que se enfrenta un viticultor y un enólogo a la hora de elaborar vinos con el máximo respeto al medio ambiente y a la calidad del producto final, sin recurrir, o en la mínima necesidad, a compuestos no naturales. Puede que nada sea tan moderno ahora como elaborar a la usanza de hace décadas. La sabia aportación de Belondrade también nos abría los ojos al público. 

Tras este buen debate, tuvimos la conferencia impartida por Octavio Artieda “Formación geológica de Castilla y León y sus suelos”, interesante aunque a la vez algo árida, y con alguna metedura de pata que fue como un aviso de lo que llegaría más tarde. La siguiente ponencia se titulaba  “Diferencias de suelo y su potencial organoléptico de los vinos de Castilla y León”, y contaba como ponentes con Almudena Alberca MW, Gonzalo Iturriaga, Telmo Rodríguez y Alberto García. Fue una conferencia con bastante punto gaseoso, esperaba mucho más, pues varios de ellos se limitaron a hablar de su libro, vender su moto, y eso hizo que pronto, todos pensáramos en la cata por venir.

En una sala anexa al auditorio tenían lugar las catas, y la feria con las DDOO. De esta hablaré al final de la entrada. Allí nos esperaba el maestro Victor de la Serna para la cata denominada “Grandes vinos del Duero-Douro: Los grandes del Duero-Douro”. En la cata pudimos probar desde un Vega Sicilia Único del 2012, un CV Curriculum Vitae 2015, pasando por un Cuesta de las Musas 2015 de Toro, Niepoort Turris 2016, y el espectacular Dominio de Es La Diva de 2017. Este ultimo un pepinazo atómico. Hora de la pausa para comer, y como me pasa siempre en las catas, mi hambre nubla mi entendimiento, y como la sangre para un vampiro, el comer algo se vuelve una necesidad. Aunque la Feria tiene un “restaurante”, tuvimos que patear un buen rato hasta encontrar donde poder comer, y relajar un poco las piernas y las mentes. Quizás en este punto, no el único, fue cuando más eché de menos la infraestructura de nuestro Museo de la Evolución.

La tarde nos traía para comenzar una cata preparada por Pedro Ballestero MW“Vinos de las castas no dominantes de Castilla y León”. Una vez más, a mi modo de ver, excelsa, arrancando nada menos que con un Dominio del Aguila Blanco Albillo 2017, teniendo un servidor al lado a Jorge Monzón. Para quitarse el sombrero. También apareció la DO Arlanza con uno de sus vinos míticos, El Temido 2014 de Sabinares; posteriormente probamos Gran Abadengo 2009, Cambrico Rufete El Pocito 2017, que me encantó, el Cebreros de Peninsula 2018, brutal, sin más, y para acabar el De Albero Dorado, presentado por la propia presidenta de la DO Rueda, exquisito. La siguiente ponencia, a la que llegue tarde porque seguía disfrutando de estos vinos, se llamaba “Los vinos del Duero vistos por los Master of Wine”, con Fernando Mora, Almudena Abarca y Roderik Smith, de la que no saqué mucho de provecho.

“Vinos de las castas no dominantes de Castilla y León”

Mi última ponencia del día, ya que tras ella me volvía a la metropoli, era “Cómo ha cambiado la percepción de los vinos de Castilla y León”, con expertos como Andrés Proensa, Bernard Burtschy , María José Huertas, y dos más que eran Santiago Rivas, cuya entrada parecía la de un torero en Las Ventas, y Zoltan Nagy. Desde que conocí el programa, pensaba que este iba a ser un punto caliente, y mi móvil ardía de notificaciones y peores proposiciones al turno de preguntas. Estoy seguro que no lo dirán, pero si la conferencia la hubieran ejecutado Proensa y Burtschy, podríamos haber estado en una de las mejores, pero todo derivó a donde era normal que fuese, y Zoltan nos metió Valdeorras en Castilla y León, demostrando su gran conocimiento en el tema a tratar, y Rivas nos recordó tres veces lo buenos que son los vinos de Barco del Corneta. Grande. La organización, creo que por premura/miedo/pavor entendió que no había tiempo para preguntas. Con el run run general, un servidor tomo sus aperos y salió de la Feria, ya que quedaba un homenaje muy merecido a los Sumilleres de Castilla y León, y una cata, me dicen extraordinaria, que llevó a cabo Paco Berciano con añadas míticas de Bodegas Alejandro Fernández. Para esta última no tenía invitación y no abusé de la confianza. Soldado que huye vale para la batalla del día siguiente.

Sería una señal, pero la mañana del martes se volvió mucho mas soleada, y el madrugón para llegar a tiempo a la primera cata del día fue mas que provechoso. A las 9.15 nos esperaba la barba de Raúl Pérez y su dueño, para desarrollar la cata “Los vinos de paraje Rapolao del Bierzo”. Raúl Pérez nos llevó como el mejor dirigible Zeppelin, sobre esta zona del Bierzo, casi parcela a parcela, linio a linio, mostrándonos cuan diferentes pueden ser los vinos elaborados en la misma zona, y con crianzas similares. Además Raúl trató con gran cariño vinos que no elabora, vinos de su competencia, pero que sí explico con pelos y señales, siendo nuevamente embajador de su tierra por el mundo. Probamos vinos como Pago de Valdoneje El Rapolao, La Vizcaina, Jorge Peique El Rapolao o Rapolao de Magaña, entre otros, con las indicaciones precisas de Raúl sobre la ubicación de las viñas. Inolvidable, una persona tan cargada de sabiduría como de sencillez, un lujo leonés. Todos nos movimos nuevamente al auditorio para la ponencia “Clasificación suelos en las denominaciones de origen”, con ponentes del nivel de Ricardo Perez Palacios, Bertrand Sourdais, Peter Sisseck y Dirk Niepoort. Quizás la mejor conferencia por desarrollo con la de los Douro Boys, el moderador tomo un papel secundario y los ponentes estuvieron realmente sembrados, una gran ponencia, muy instructiva e interesante, para guardar. Demasiado rápido pasamos a la ponencia “Nuevas rutas comerciales: mirando a América y a Asia”, una ponencia algo más técnica, dirigida básicamente al marketing,  de la que sacamos como el gigante chino empieza a ser peligroso, y sobre los eclécticos gustos del consumidor norteamericano a la hora de tomar vino. La siguiente ponencia es de esas que hay que ver varias veces, en bucle: “El ADN olfativo de los vinos del Duero/Douro” de la mano de François Chartier con sus moléculas y papilas gustativas. Hace no muchas décadas se le hubiera tomado por un iluminado, y hace unos siglos por un hereje, pero su punto de vista positivista de algo tan intangible como la catalogación de aromas, es realmente el futuro en el vino. Me quede realmente pegado a la silla.

“Los vinos de paraje Rapolao del Bierzo”

Las dos siguientes conferencias, que en la realidad se unieron con buen criterio, fueron “Douro y Porto” y “La revolución del Douro”, de la mano de Rui Falcão, y los bodegueros Francisco Ferreira, Cristiano Van Zeller y Dirk Niepoort, que nos contaron de una manera muy amena la historia de los vinos del Douro, y como cada viticultor, cada bodeguero, tiene contacto y presta ayuda a sus vecinos, haciendo que ese conocimiento se vaya transmitiendo para mejorar el Douro en conjunto. Ojalá esas palabras fueran escuchadas por los directivos de algunas pequeñas denominaciones de origen, no solo castellanoleonesas, que parecen siempre estar buscando meterse el dedo en el ojo, unos a otros. Colaboración, apoyo, fuerza mutua para caminar juntos por el mejor sendero, una enseñanza universal que en esta ocasión nos trasladaron los vecinos portugueses.

Tras esta conferencia, no pude evitar salir a tomar el aire, y también por qué no un vino, en la Feria. Dentro había stands de varias DDOO, la mayoría sin una persona a cargo, dando un ambiente algo desolado. Solo lo mucho que aprecio a algunos evitó que echase en cara públicamente ese vacío, pero lo merecían. Tras acercarme por el winebar, acabé mis pasos dejando llenar mi copa en el stand de Arribes del Duero, con buenos amigos, con una gran sensación de paz. La llegada del personal en tumulto anunció la última cata, no sin antes cumplir la palabra de desvirtualizarme ante varios asistentes, al fin y al cabo, una de las grandes razones para acudir siempre a estos eventos. “Vinos de variedades recuperadas de la extinción en Castilla y León” se llamaba el fin de fiesta, una continuación de la cata que pudimos disfrutar en Burgos, con Enrique Barajas Tola del ITACYL, Alberto Martín Baz de la Estación Enologica de Castilla y León, y Paco Berciano. Muchas de estas castas provienen de la zona de Arribes, como la Puesta en Cruz, la Tinto Jeromo,  la Gajo Arroba o la Mandón, otras de la zona del Bierzo como la Merenzao o la Estaladiña, mi favorita, e incluso de la zona de Rueda, como es la Cenicienta, defendida vivamente por Pedro Ballesteros el día anterior. La cata fue realmente interesante, y la recuerdo mucho más evolucionada que la de la primera edición, claramente están trabajando muy bien con ellas, buscando que al final su apuesta salga vencedora, y rentable. Mención aparte merece la participación de Javier Sanz contándonos la elaboración de su vino Colorado.

Como despedida, el regusto final es que, siendo fechas complicadas, la organización fue un éxito, y debemos esperar que dentro de dos años, en sede aún por determinar, podamos volver al Duero Wine Fest. No olvidar que tanto las catas como las ponencias están colgadas en su canal de youtube Duero Wine Fest. Mientras tanto, debo yo mismo animarme a probar más vinos aún de estas pequeñas DDOO, y también del Douro por supuesto, ya que ese río representa mucho de lo mejor de los castellanos y leoneses, un río común que nos une con Portugal, un río común que nos aporta gran felicidad con la multitud de vinos y paisajes que nos regala. Un patrimonio que no podemos dejar que se pierda, toca trabajar juntos para ello. Que así sea.

R.

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