Premios Optimum 2019


Foto extraída del Diario Montañés

Para mis paisanos castellanos, el viaje a Santander tiene siempre un momento muy especial, aquel en el que, mas o menos por Corrales de Buelna, uno cruza el último de los túneles que atraviesan las montañas y el sol resplandece dejando atrás las nubes y la niebla de la montaña, mientras en el horizonte, el cielo azul se corta con el mar Cantábrico. Esta tierra sigue acogiéndonos con los brazos abiertos, una tierra infinita en la que pasas en muy pocos kilómetros de las populares playas a la alta montaña, sin olvidar sus leyendas y los misterios que atesoran sus gentes. Cantabria cuenta con una gastronomía envidiable, y por fin, también elaboran vinos de calidad, como pude comprobar en los VI Premios Optimum en Santander. 

El pasado 3 de octubre tuve la oportunidad de ser parte del jurado de los Premios Optimum 2019, que busca premiar, tras una cata ciega, los mejores vinos de Cantabria en tres categorías. En la tierra de los cántabros, no existe una Denominación de Origen como tal, sino que conviven dos figuras de calidad, como son La IGP Vino de la Tierra Costa de Cantabria y la IGP Vino de la Tierra de Liébana, bajo el auspicio del Gobierno de Cantabria. Solo hace falta ver lo poco actualizadas que están estas webs para darse cuenta que no es un sector que genere aún, la preocupación necesaria.

Mapa extraído de vinica.es

Mi primer encuentro con el jurado fue en el Faro de Santander, un lugar que siempre parece marcar el final del camino, y donde pudimos reunirnos Mar Galván, Sara González, Inmaculada Cañibano, Oleguer Martrat y Manuel María López Alejandre , sin olvidarme por supuesto de Carlos Canal  y al Presidente de los Sumilleres de Cantabria, Alfonso Fraile, que fueron excelentes cicerones.

Una vez llegamos al Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander, nos pusimos a la faena. Ante nosotros 22 botellas de vino tapadas, de las que saldrían tres premios, Mejor blanco sin barrica, Mejor blanco con barrica y Mejor tinto de Cantabria, siempre bajo la vigilante mirada del Notario que daría fe del resultado. Como comenté en la comida en el Restaurante El Riojano, el tópico de cada español un café distinto, a la hora de catar se cumple igualmente. Cada uno de los seis llevábamos un ritmo y un procedimiento distinto; entre copa y copa siempre me gusta observar a los demás catadores, la mejor manera de aprender. Enfrentarnos a vinos que apenas conocemos, siempre es un reto, que además en esta ocasión, llevaba consigo una gran responsabilidad. Las fichas de cata se iban cumplimentando, en algunos casos con gran extensión, y pronto la tarea se volvió muy interesante.  En mi mente me vi como un explorador de Atapuerca, rasqueta en mano.

Al acabar abandonamos la sala, cargados de preguntas y certezas, que un servidor intentó contrastar en los stands de varias bodegas cántabras que estaban en el hall, con sus productos, a la espera del fallo. Hablar con estas pequeñas bodegas, de producciones tan escasas, sus terroirs, las opiniones de sus avezados vecinos que los consideran unos locos, y el cómo sobreviven, te hace darte cuenta de lo importante que es esa publicidad, ese reconocimiento a un trabajo, lo vital que es la difusión de estos vinos fuera de Cantabria, y el trabajo que llevó Carlos con su blog Larpeiros en Cantabria para iniciar esa exploración por los vinos de Cantabria. Ojalá se les reconozca mejor esa labor, y él mismo vuelva a darle a la tecla.

Extraída del Diario Montañés

El Fallo del Jurado fue el siguiente: 

  • Mejor Blanco sin Barrica : Casona Micaela 2018 (Albariño y Riesling), de Valle de Villaverde. Elaborado por Carlos Recio .

  • Mejor Blanco con Barrica : Yenda Riesling 2018 de Bodega Sel D’aiz de Castillo Pedroso. Elaborado por Asier Alonso y Miriam Pinto.

  • Mejor Tinto :  Lusía 2016 Mencía y Tempranillo de Bodega Cayo, de Liébana. Elaborado por familia Gómez.

 

Como era previsible, la noche fue larga tras la extraordinaria cena que disfrutamos en Bodega La Cigaleña. Ningún enopsicótico  puede dejar de venir, al menos una vez, a este lugar que rezuma clasicismo y pasión por el vino. La mañana me trajo la fina lluvia cántabra, como fiel acompañante de mi viaje de vuelta, cargado de nuevas experiencias, nuevos amigos, y las ganas eternas de volver a la costa cantábrica y conocer mejor sus vinos. Me hice con los tres vinos ganadores, así que pronto los incluiremos en el blog . Que a los dioses plazca.

R. 


Consigamos que el Vino sea declarado Bebida Nacional FIRMA

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