Premios Optimum 2021


La pasada semana tuve el inmenso honor de volver a acudir a Cantabria, para formar parte del Jurado de los Premios Optimum 2021, que valora, a cata ciega, los mejores vinos de Cantabria, en diferentes categorías. El año pasado, por motivos obvios, no pudo realizarse, y no negaré que tenía unas ganas enormes de volver, ya no solo por lo interesante y especial que es este desafío para mí, como por poder volver a ver a gente a la que la pandemia nos separó durante demasiado tiempo. En esta ocasión, la cata del Jurado se celebraba en el ámbito de la primera edición de ‘Sabor en Cantabria’, organizado por el Diario Montañés, dentro del Gran Hotel Balnerario de Puente Viesgo. Colaboran las Consejerías de Turismo, Desarrollo Rural y Educación y Formación profesional del Gobierno de Cantabria, así como el Ayuntamiento de Puente Viesgo y el propio Gran Hotel.

Llegue temprano por la mañana del 26 de octubre, es un viaje corto y amable desde Burgos hasta Puente Viesgo. Nada más llegar, pronto pude comprobar el bullicio por los stands de las empresas de alimentación que ocupaban un edificio anexo, mientras la sombra de los empinados pinos nos miraban desde las alturas. Cervezas, quesos, vinos y otras delicias cántabras eran puestas en valor dentro de una pequeña feria anexa. Una vez dejé mi maleta en la habitación, y tras disfrutar de los recuerdos que dejó allí el paso de la Selección Española de Fútbol, comprobé que varios de mis colegas de Jurado ya estaban por las instalaciones.

Junto a mí estaban Mar Galván, Sara González, Inma Cañibano, Tano Ruiz de la Peña y Cristina Tierno, así como Alfonso Fraile y Carlos Canal, de la Asociación de Sumilleres de Cantabria, nuestros anfitriones. Todos podemos entender esa felicidad extraña que supone volver a ver a gente a la que aprecias mucho, tras estos últimos meses en los que hemos vivido una guerra real, en los que todos nos hemos visto cercados por el virus, en los que hemos perdido la libertad. Cada abrazo era un alivio, un saber que también estás bien, y eso es lo realmente importante. Hasta el tiempo soleado y amable parecía bendecir el encuentro, y casi se podía notar la presencia de las anjanas por aquellos bosques, mirándonos en la distancia.

Tras una deliciosa y sana comida en el Hotel Balneario Puente Viesgo, y un leve descanso, tocaba ponerse a la faena que nos había traído hasta allí. Los Premios Optimum iban a premiar al Mejor blanco sin barrica, Mejor blanco con barrica y Mejor tinto de Cantabria. Ante nosotros, 21 muestras tapadas de arriba a abajo, solo separadas en esas categorías, ante la mirada de lince del Sr. Notario, que daría fe del resultado y del procedimiento empleado. Las muestras son adquiridas por la propia Asociación de Sumilleres de Cantabria, no existe por tanto intervención alguna de las bodegas, ni selección por parte de ellas de las muestras. Es decir, es la botella tal cual un consumidor se la puede encontrar en su proveedor de vinos. En dos de las categorías, la votación estuvo realmente reñida, siendo en la de blanco con barrica la victoria más holgada.

Foto de El Diario Montañés

Una vez entregadas las fichas de cata, tocaba aliviar el silencio y la tensión del momento, ya que la seriedad no se perdió en ningún momento, saliendo a los jardines del Balneario mientras esperábamos que el Fallo fuera hecho público. Todos apuntábamos las muestras que mas nos habían llamado la atención, y en algunos casos, estaba claro el vencedor. El sol ya bajaba su fuerza cuando fuimos llamados a presentar el resultado:

PREMIOS OPTIMUM 2021

  • MEJOR BLANCO SIN BARRICA: Yenda Albariño Godello 2019 de Bodegas Sel D’Aiz

  • MEJOR BLANCO CON BARRICA: Yenda Albariño Fermentado en Barrica 2019 de Bodegas Sel D’Aiz

  • MEJOR TINTO: Ángel Moreno Tinto 12 Meses en Barrica 2018 Mencía de Sierra del Oso.

Curiosamente las Bodegas Sel D’Aiz volvían a aparecer en los premiados, sin duda dando justicia a su viticultura heroica en un clima tan hostil para la viña como el cántabro. La noche acabó en una fantástica cena en el Restaurante Gelín, en Santander, donde dimos buena cuenta de un machote, regado con muy buenos vinos, como un Juve & Camps Milesimé o un Ferratus de la Ribera del Duero, entre otros. Siempre se agradece que en un restaurante se trate con cariño a los vinos, así como su interés sobre nuestra opinión general de los vinos de Cantabria. En mi opinión personal, los vinos de 2021 no estaban tan finos como en el concurso de 2019, y estoy seguro que aún los viticultores y las bodegas siguen buscando el camino correcto.

Por la mañana, tras un madrugador desayuno y un viaje por las instalaciones del Balneario en oportuno albornoz (lo que pasa en el balneario, en el balneario queda) rendíamos visita a la Bodega Aurelio Corral, en Treceño. Salvo Mar Galván que ya había estado allí, todos nos quedamos muy sorprendidos al ver el secreto que aquel portón de madera del S.XIX escondía. Muchas de sus soleras superan los 100 años, y a fe que al verlas parece difícil catalogar su antigüedad. Allí se elabora un blanco de solera, muy apreciado por esos lares, del que me llevé un par de botellas, y del que sin duda hablaremos en el futuro en el blog, de forma individual. Entrar en esa bodega me trajo recuerdos de mi niñez, cuando cerca de donde yo vivía, existía una bodega con sus barricas, y ese olor volvió con fuerza a mis entrañas. Pudimos ver como se desarrollaba el velo de flor a la cántabra, dentro de la barrica, así como catar alguno de esos vinos, directamente de la desgastada madera. Un lujo increíble, un pequeño secreto oculto en esta antigua casa de postas.

Para recuperarnos, y antes de que este burgalés enfilará su viaje de vuelta a meseta, aún nos quedaba una sorpresa totalmente hedonista. Parada y fonda en el Restaurante Casa Cofiño en Caviedes. Comida excelente y carta de vinos apabullante, una perdición para un enochalado. Los aperitivos y el cocido montañés fueron regados con dos vinos fantásticos, Albamar Espadeiro Tinto 2016 y Mengoba Godello Viejo 2016, ambos un acierto completo de Sara y Mar. Según me contaban, quizás la mejor carta de vinos de Cantabria, espero poder confirmarlo, aunque el nivel esté muy alto en Cofiño. Muy recomendable la visita, y no vengas sin reserva.

Llego la hora de las despedidas, de la lagrimita sincera y de la promesa de volvernos a ver muy pronto. Agradecer de corazón a Alfonso y a Carlos por habernos tratado tan bien estos días, por mostrarnos nuevos rincones gloriosos de la gastronomía cántabra y por supuesto de sus vinos, y sobre todo, por hacernos sentir como en casa. Dos tipos increíbles.

Dar las gracias también a Mar, Inma, Sara, Cristina y Tano, por abrirme las puertas y los brazos, y por dejarme entrar, adentro o afuera, en este Jurado tan singular y maravilloso. Ojalá nos volvamos a ver en los próximos Premios Optimum 2022, que a los dioses plazca.

R.

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