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Un viaje por los vinos de Tudanca 1/12/2018



Viñedo invernal en el Area Tudanca 1/12/2018

No puedo contar las veces que he podido pasar por el Area Tudanca , hace años en mis viajes a Madrid, aprendiendo el oficio, y ahora en mis viajes por la Ribera del Duero. Curiosamente fue en esa época, alrededor de 2001, cuando Tomás Postigo les abrió los ojos sobre el potencial de sus viñedos viejos, y el mal negocio que hacían vendiendo su producción a otras bodegas,  en vez de elaborar sus propios vinos, una historia que no por contada muchas veces, deja de repetirse . En aquel tiempo, los Tudanca cuidaban muy bien su hacienda con su obrador y pastelerías en Aranda, y su área de servicio en Fuentespina, una de las mejores de España. Pero sin duda los vapores del vino son innatos en cualquier ribereño, y la idea de la matriarca, Vicenta de las Heras, de elaborar su propio tinto, tomó forma.

El Grupo Tudanca, aunque no disponen de bodega como tal, cuenta en la actualidad con unas 40 hectáreas de tempranillo, situadas en Gumiel de Mercado y La Horra, viñedo viejo que fue poco a poco adquirido y plantado por los ascendientes de la propia Vicenta de las Heras, a la que el tiempo, irredento, le dio la razón, utilizando los medios de otras bodegas para elaborar sus vinos.

 

Mi primera referencia a sus vinos me llegó por los éxitos que en alguna ocasión ya publicamos en el blog, en los Premios Envero. A diferencia de otros colegas, a mi me genera una gran curiosidad cómo un vino, a cata ciega, resulta ser el favorito de tantos plebeyos , y ese privilegio no les es desconocido en la última decada.

 

En Aranda de Duero, las puertas de una de las bodegas subterráneas, excavadas en la profunda piedra,  se abrió para nosotros, un grupo de viajeros gastronómicos y algún winelover extraviado, que acudimos a la invitación de Álvaro Cerrada de @Yalocatoyo. Muy de agradecer fue conocer a la gente de Ribertete en Aranda, que nos habían preparado una mesa a varios metros bajo tierra, por donde empezaría la degustación. El lugar imponía, y los vinos catados, bajo la guía de Laura Sardina,  fueron los siguientes, con alguna sorpresa.

En la copa apareció en Tudanca Roble 2015 , un tempranillo con una crianza de 10 meses en barrica; presenta un color rojo cereza de capa media, ribete granate, con una buena acidez, cuerpo medio, amable y asequible, con una barrica bastante afinada. Tras él ,  una sorpresa en forma de un nuevo vino, llamado Vicenta Mater 2016, en homenaje a Vicenta de las Heras , un vino con 12 meses en barrica y un punto muy fresco y jovial, para un vino color rojo cereza, ribete frambuesa, floral y fresco, con una nariz muy golosa, cuerpo medio y una interesante largura, que sin duda tiene un buen recorrido en botella en los próximos meses, con un tratamiento de la madera amable y lejano de los robles y crianzas clásicos ribereños.

El tercer vino que probamos fue el Tudanca Vendimia Seleccionada 2011 , un tempranillo con 18 meses de barrica francesa, procedente de viñedos de más de 80 años, y que quizás sea el vino mas reconocible dentro de los cánones de la Ribera, pero su fruta negra madura, su buen punto dulce rozando la sobremaduración, y su leve punto licoroso, así como su buen trabajo con la madera, lo hacen un vino mas que placentero para los que buscamos , a veces, esa Ribera vieja opulenta y carnosa. Álvaro Cerrada es amigo de descolocarnos, y eso se agradece, volviéndolo a lograr con el cuarto vino, un Tudanca Verdejo 2017 , elaborado en la zona de Santiuste de San Juan Bautista (Segovia) sobre sus propias lías, y que generó interesantes discusiones , copa en mano, con una nariz muy tropical e intensa . Que la verdejo de la zona de Nieva es especial lo sabemos todos, y este vino también juega con su lado mas comercial .

Gracias María Fernandez Marcos por la foto 🙂 

Tras volver a ver la luz del sol en las calles de Aranda, no puedo dejar de comentar el vino de la comida, un Tudanca Crianza 2012 , un vino tremendamente equilibrado que no desentonaba, sino que superaba en mi opinión a alguno mas joven que probamos en la cata previa, justificando por si solo su premio en los Envero 2016, en plena forma, toca buscarlo.

Nuestra visita acabó donde Tudanca empezó, con su obrador y sus dulces y hojaldres, en los que son referentes nacionales . La noche caía y era hora de volver, no sin antes despedirme de nuestro heterogéneo colectivo y de la gente del Grupo Tudanca que nos abrieron sus puertas.

Agradecer a Jesús Tudanca , Laura y Julián Sardina, Javier Yagüe y Esther Sanz su amabilidad y cercanía a la hora de conocer mejor el Grupo Tudanca , y por supuesto a Álvaro Cerrada y María Fernández de Yalocatoyo por la organización de este viaje al corazón de Aranda .

 

R.

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Un pensamiento en “Un viaje por los vinos de Tudanca 1/12/2018

  1. ¡Enhorabuena Rafa! Me ha encantado leerte y rememorar aquel viaje al corazón de Aranda. Hasta la próxima que espero no tarde en llegar. Un abrazo.

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