Briego Fiel 2011


Sí amigo lector, es lo que parece, un cuadro hecho con vino tinto. En este caso es obra de Diego Zappa, artista zaragozano que dejó este recuerdo fantástico, en honor a los 25 años de la fundación de esta bodega ribereña, allá por 2017. Un cuadro que recibe a los visitantes nada mas llegar a la sala de visitas de las nuevas instalaciones. Resulta fascinante verle en acción en un video de youtube mientras realiza la obra, mojando el pincel en una copa de vino de Briego, mientras el público observa sus movimientos. Aún hay gente que piensa que el vino nada tiene que ver con la cultura, ni es capaz de asociar el consumo moderado de vino, con el mismo efecto secundario del arte, el placer y la libertad de la imaginación. Pienso que era necesario incluirla en el blog, como previo a comentar este vino tinto que hoy nos ocupa.

El Briego Fiel 2011 está elaborado por Bodegas Briego desde Fompedraza, muy cerca de Peñafiel, y pertenece a la D.O. Ribera del Duero. En abril estuve en una visita enoturística de la bodega, como un winelover más, de la mano de Fernando Benito, y me traje algunos vinos, como el que hoy traigo al blog. La bodega de los hermanos Briego, Fernando, Javier y Garpar, cuenta con algo más de 90 hectáreas de viñedo, en los municipios de Peñafiel, Curiel de Duero y Fompedraza, en esta última a más de 900 metros de altitud, y como sucede en la vallisoletana Valtravieso, el paisaje de la propia bodega, refleja también esa altitud. Este tinto es un monovarietal de tempranillo, procedente del viñedo «La Cercada», con una crianza de doce meses en barrica de roble francés y americano, y una producción de 12.500 botellas, siendo la mía la número 2125. Tuve la oportunidad de, tras haber comprado el vino, probarle en la cata de la visita, y me he considerado afortunado, ya que si bien en esa cata preliminar el vino no estuvo en su mejor día, el que me llevé a mi casa, salió redondo. Loados sean los dioses.

Presenta un color rojo picota de capa muy alta, ribete grana, y lágrima densa y persistente para un vino que parece mucho más joven de lo que es, no olvidar la añada, 2011, con sus buenos 14,5 voltios. A copa parada, fruta negra muy muy madura, leves notas cremosas, tímida nariz, goloso, punto balsámico, con la madera ya muy bien integrada. Amable entrada en boca, amplio y elegante, carnoso, fruta negra y roja muy madura, cuerpo medio, y un regusto final en el que aparece algo la barrica, pero siempre con la fruta por encima, imponente, buena concentración, sin caer en la temida opulencia. Ejemplo de lo que muchos riberas del Duero buscan, quizás su ventaja es esa altitud que se hace marca de la casa en esta bodega, y que se plasma de manera espectacular en este vino. Curiosamente, he descubierto que probamos en el blog el Briego Crianza del 2011. Recomendable sin duda, y aun con buena guarda.

R.

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