Decorus 2020 Vino de Autor


Seguramente no tenga nada que ver, pero el tema de la masonería me llegó nada más ver la botella, en el stand de la bodega durante la última edición de los Vinos con Historia en Covarrubias. Puede que mi mente haya viajado muy lejos, pero, amigo lector, dime si tú no ves lo mismo que yo en la etiqueta. Además, abrí la botella cuando leía este artículo del Diario de Burgos, escrito por Julio César Rico, en el que se comenta como acabó la última logia masónica de mi ciudad.

Siempre me han fascinado los masones, quizás porque en el fondo, me encantaría pertenecer a una asociación secreta, ser conocedor de conocimientos misteriosos, y porque, por mucho que leo de ellos, mis preguntas sobre por qué han sido tan perseguidos, siguen sin respuesta. Aún hoy, no entiendo bien los recelos que generan, pero sí la fascinación por su deseo humanista de fraternidad, y particularmente, por esa relación tan estrecha con los antiguos egipcios, que también comparto. Me consta, por gente mejor posicionada que un servidor, que ahora mismo no hay una Logia en Burgos, mas sí en otras provincias cercanas.

Las fuentes (**) hablan de como, en tiempos de la República, existía una logia en Burgos, denominada Logia Libertador, cuyo Gran Maestre se llamaba Julián Peñalver, director de la prisión, y que parece que llegó rebotado por su superior, también masón, a la pía ciudad de Burgos. Julián era un republicano de izquierdas, de los de carnet, y supongo que no le gustaría el conservador viento del norte de mi ciudad, en aquellos tiempos convulsos preguerra. Julián se inició en la masonería en 1930, y en 1934 creó la logia burgalesa Triángulo Libertador de los WALLS de Burgos (*) . Parece que llegaron a ser al menos nueve miembros, gentes de izquierdas con valores republicanos. La Logia tuvo un final abrupto, con la llegada del alzamiento militar del 36, y las nuevas disposiciones del gobierno franquista, que promovieron la ejecución y desaparición de todas las logias masónicas, y con ella de sus miembros, entre ellos el propio Gran Maestre. Curiosamente, aunque hayan pasado casi cien años, muchas de las sospechas lanzadas contra los masones, siguen tan vigentes hoy como en tiempos de la Guerra Civil.

Hace unos años, en unas elecciones sindicales, me topé con un cartel colgado en el tablón sindical de mi oficina, en el que salía Copérnico, reconocido francmasón, con algún Ojo de Horus y algún burdo símbolo masón también (compas y escuadra). Les pregunté a mis amigos de desayuno si veían lo mismo que yo, pero en estos tiempos modernos, los símbolos parecen hablarnos a cada uno de diferentes maneras, y solo yo veía lo que era obvio. Recuerdo que les escribí, al sindicato en concreto, un tweet con una copia del cartel, pero no hubo respuesta. Discreción o exceso de parafernalia, sin duda. Y en esta etiqueta, pues, también me llamó la atención esa especie de pirámide con vista cenital, las dos columnas, a oriente y occidente, y ese color dorado sobre negro que nos lleva a la ribera del Nilo. Seguramente no haya sido la intención de esta joven bodega, ya que hacen referencia a los juguetones corzos, pero yo veo lo que veo.

La Casa del Dios Mercurio, en la Plaza Mayor de Burgos, y que puede también tener relación con la Masoneria

El Decorus 2020 Vino de Autor, está elaborado por las Bodegas Decorus, desde Villalmanzo y perteneciente a la D.O. Arlanza. Esta joven bodega es de las últimas, sino la última, incorporada a la denominación de origen, a caballo entre Burgos y Palencia. El proyecto arrancó en 2018, buscando recuperar, casi ya no viñedos, sino viñas sueltas diseminadas entre Santa Inés y Villalmanzo, y que dado su pequeño tamaño, no eran apropiadas para una bodega más industrial. Además, trabajan en modo ecológico, buscando la diversidad de cultivos cerca del viñedo, como las aromáticas plantas de romero o lavanda.

El vino que hoy os traigo es el primer fruto de este trabajo de recuperación enológica, y es un tinto elaborado con uvas tempranillo, garnacha, mencía, albillo mayor y viura, muy a la antigua usanza. Proceden de viñas viejas, muchas centenarias, que se elevan sobre suelos calcáreos de canto rodado, dejados por el antiguo cauce del propio Arlanza como testimonio ancestral. La vendimia es manual y la fermentación maloláctica la realiza en barrica, con una posterior crianza de cinco meses en barrica francesa y americana, predominando la francesa.

Presenta un color cereza de capa media alta, ribete cardenalicio, lágrima densa y persistente, con un grado de 14,1 %. Discreta nariz, notas de torrefacto, se marca aún mucho la barrica, especias como la pimienta están presentes; entrada amable, acidez aún marcada, aunque al llevar uva blanca, eso lo explicaría, paso ligero por boca, y con una discreta persistencia, con un tanino algo rugoso aún. Me recuerda un poco a los Arlanza que probé hace una década, lo cual no es malo. Es un punto de partida, y como con otras bodegas del Arlanza, la tendremos en nuestro foco vinícola.

R.

Fuentes:

(*) Artículo de Julio César Rico para Diario de Burgos ( 7/10/2022)

(**) Artículo del blog Burgos Desconocido Quién cómo y por qué se fundó la última logia de Burgos (26/05/2016)

Únete a 4.540 seguidores más


Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.