I Bienal Enológica de Burgos 2022 Parte I


Vísperas:

La primera vez que escuché la posibilidad de crear un evento como este en Burgos fue allá por febrero de 2022. Recuerdo bien haber comentado, hace muchas lunas ya, al Alcalde De la Rosa, que estaría bien repetir la experiencia del primer Duero Wine Fest, pero en aquella ocasión, creo que no sabía de qué le hablaba yo. La ilusión era grande, ya que varias de las personas con las que se contaba en la organización original, tienen algo más que mi respeto y admiración. Pero los meses pasaban y parecía que no se acababa de poner el huevo. Cuando me llegó la noticia que iba a retrasarse un poco, la verdad es que me temí lo peor. Olvidado ya el tema en mi día a día, no conocí de la existencia de la Bienal hasta la primera semana de julio, y sin conocer nada del programa, me apunté en la web.

Guardo el email en el que me iban a mandar el pdf, aún espero la respuesta de la organización. La entrada en la que comenté el programa por encima era, básicamente, una nota de prensa refrita de alguna web. Toda la información oficial se servía por una cuenta de Instagram creada al efecto, y que, cuando esto escribo, no alcanza los 800 seguidores. Ni una mala web de consulta. Mis peticiones del programa hasta me generaron una pequeña tángana en Twitter, con un representante municipal, afortunadamente solventada. Con estos mimbres, y una enorme carga de expectación, acudí la mañana del 21 de julio al Fórum de la Evolución Humana, con más miedo que vergüenza, y preparado para todo. Aquí os cuento como viví la I Bienal Enológica de Burgos.

Día 21 de Julio: De cuando Pedro Ballesteros MW.

Una vez con la acreditación colgada, subimos a la pequeña sala donde iba a desarrollarse el evento. No negaré que vi poca gente, y un leve sudor frío recorría mi cuerpo. La sala estaba muy bien preparada, la verdad, y allí nos esperaba la primera ponencia, más bien una presentación de los nuevos menús que ha preparado el Chef Miguel Cobo para su Restaurante Cobo Estratos. Cada uno de los platos presentados, estaban aderezados con las salsas de sus explicaciones científicas y antropológicas, y las armonías que ha preparado Diego González, Mejor Sumiller de España 2022, nos hicieron a todos la boca agua, despertando unas ganas aún más locas de probar estas nuevas ideas. Cobo nos propone un viaje que se inicia en África, pasando por Atapuerca, el Neolítico, explorando Altamira, Roma, y el mestizaje con el Nuevo Mundo, un viaje en el espacio y el tiempo a bocados intensos. No os lo podéis perder. Además, desde mi lado perverso, nada oculto, me hacía gracia tener a mi querido Diego enfrente, y entre él y yo, sentada en primera fila, la «mejor sumiller de España«.

La segunda ponencia, desarrollada por Ivan Bell, de la compañía Stranger and Stranger, nos dejó maravillados con la importancia del marketing en el mundo del vino, su capacidad para cambiar ilusiones y prejuicios, y por qué no, convertirse en un verdadero Arte. Cuando uno ve una botella de vino, y solo con ella, su etiqueta, su grafía, su forma, es capaz de llegar a un lugar, ya sea una isla escocesa o un país como Italia, te hace darte cuenta del poder de la imagen, de lo evocadora que es, y de su poder sobre nuestras cabezas consumistas, ansiosas de exclusividad. Recuerdo y firmo la frase que repitió en alguna ocasión: yo puedo ayudarte a vender la primera botella, pero el resto lo debe vender la calidad del producto. Gran arranque.

Llegó después uno de los puntos fuertes del día, la ponencia denominada Burgos: Historia de un vino imposible, con un duo dinámico formado por Pedro Ballesteros MW y Paco Berciano. Ambos son dos personas a las que uno no se cansa de escuchar, y el alegato de Pedro Ballesteros, para denominar a Burgos Capital del Vino, caló tanto entre mis paisanos, como en mi mismo, ya que si bien los burgaleses somos muy orgullosos de nuestro pasado, a veces no nos damos cuenta de su valor real, y solo los que nos llegan de fuera nos lo afianzan. Por Burgos pasaba un enorme comercio de vino, y dado que el vino burgalés, que se elaboraba en los arrabales de la ciudad, era de una calidad mediocre, siendo generosos, los burgaleses no dudaban en disfrutar de mucho y buen vino, tanto de la cercana Rioja, como de la cercana Ribera del Duero.

Puedo entender cierta picazón en el sur, ya que es cierto que en este año 2022, Aranda es la Capital Europea del Vino, pero tampoco podemos mirar hacia otro lado, ante lo evidente. Burgos puede y debe llamarse Capital del Vino. En la cata se probaron varios vinos, aunque me quedé por su singularidad con un vino de Goyo García Viadero llamado Beatum de Liebana 2019, así como con el vino de mi compañero de evento, Andrés Septien, y su Boticario de Silos. Fuera de categoría, aplicando el símil del Tour de France, el Albert Morot Beaune Premier Cru que cerraba la presentación, un pecado lujurioso e impenitente. La sala se había llenado, las sonrisas empezaban a ser más grandes y sinceras.

Tras ellos llegó la Masterclass ¿Cómo cata un vino un Master of Wine?, de la mano de las MW Sarah Jean Evans y Almudena Alberca. La materia podría ser un poco árida para los no iniciados, pero también ayudó a entender un poco ese duro proceso de selección, y cómo es la cata a ciegas que debe superarse para alcanzar ese título. Ambas MW estuvieron muy bien y la cata fue realmente interesante. He de decir que no se me dio del todo mal, acertando un 50% de los tintos. ¿Igual debí seguir este camino del MW? Disfrute mucho del Legend de Saint Emilion y del Trediberri Barolo 2018, aunque este último se me escapó. Delicioso.

Tras el receso, venía uno de los platos fuertes, un debate sobre vinos de pueblo en el que estaban Fernando Mora MW, Andreas Kubach MW, Almudena Alberca MW, Pedro Ballesteros MW, Cesar Saldaña de la DO Xerez , Rafael Palacios y Agustín Santolaya de Bodegas Roda. El debate estuvo entretenido, sobre todo por las aportaciones a contracorriente de Fernando Mora, aunque quizás era demasiada gente para que la polémica fuera mejor entendida. Una vez finalizada la conferencia, llegaba el turno de la sección Cine&Vino, comandada por Santiago Rivas @colectivodecantado, en la que iba a proyectarse la película: El Tonel (1966), de Chicho Ibáñez Serrador, pero un compromiso previo me hizo ausentarme, y abandonar el Fórum hasta el día siguiente, totalmente a la francesa. Eso sí, con las sensaciones muy buenas, y los miedos eliminados. Continuará.

R.

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