Boticario de Silos 2020


Botica de Silos. Foto extraída de la web del Monasterio

Desconozco si Andrés Septién, el creador de este vino, conocía la historia de uno de los más famosos boticarios de Silos, Fray Isidoro Saracha, a la hora de dar nombre a su primer vino tinto. Una vez más, la casualidad hizo que este pasado verano me perdiese otra vez por este mágico lugar donde, turistas aparte, se respira paz e Historia. Muchos son los lugares dentro del Monasterio de Silos que te hacen parar y contemplar su belleza, su Claustro, donde el Cipres nos mira a todos, pero sin duda uno de los mejores es la Botica, creada en 1705, para surtir de medicamentos a la zona de influencia del monasterio, ya que la botica local del pueblo de Silos no parecía de gran calidad. La casa se empezó por el tejado, y una vez la Botica se había instalado, había que conseguir un buen boticario, que además fuera miembro de la congregación benedictina. El elegido fue un cántabro llamado Fray Gregorio de Hoyos, el primer Boticario de Silos. La Botica no era solo en una sala, sino que el complejo boticario incluía un jardín botánico especializado, el laboratorio bioquímico, la biblioteca y el botamen.

De Fray Gregorio aprendió todo lo que necesitaba el más importante y famoso de los boticarios de Silos, Fray Isidoro Saracha, cuyo talento demostró al frente de la Botica hasta 1797. Su talento le hizo guardar abundante correspondencia con el Real Jardín Botánico de Madrid, para colaborar en la catalogación de plantas, y como le pasaba a su sucesor Fray Benito Curiel, tuvo que viajar por muchos lugares de España, para relanzar las boticas de diferentes monasterios, como la de San Benito el Real en Valladolid, o el cercano a Burgos de San Pedro de Cardeña. Fray Isidoro decía que Dios había dispuesto una inmensa botica en la naturaleza para que los pobres tuvieran acceso a los remedios contra sus enfermedades. La filosofía de Fray Isidoro estaba muy avanzada a su tiempo, en la época de la Ilustración, y se guiaba también por la vida sana, convirtiéndose en firme defensor del uso de la miel frente al maligno azúcar. Dejó su manifiesto escrito en un libro de 1783 titulado A la salud por la miel.

La Botica siguió funcionando hasta la Desamortización de Mendizabal en 1835. Hoy aún se conservan en ella unos 400 volúmenes editados entre los siglos XVI y XIX. Para los que aún no lo conozcáis, os recomiendo la visita, y además en su tienda ya se puede comprar vino, aunque el que hoy os traigo, aún no lo vi allí.

El Boticario de Silos 2020 está elaborado por Bodegas Septién desde Santo Domingo de Silos, aunque la bodega (garaje total) se ha trasladado a Puentedura, y pertenece a la D.O. Arlanza. Está elaborado con tempranillo, pero también lleva algo de garnacha y mencía, procedente del Paraje El Caballo, en los altos de Covarrubias, a 900 metros de altura. Ha estado 12 meses en barrica francesa de 300 l antes de salir al mercado, con lo que está fresquito fresquito. Presenta un color rojo cereza de capa alta, ribete grana, lágrima densa y persistente, para un voltage de 14 grados. Suave nariz, fruta roja madura, muy leves notas especiadas que nos confirman ese paso por barrica, realmente suave, floral, recuerdos a violetas. Buena entrada en boca, fruta roja madura, cuerpo medio, muy ligero en boca para lo que suele ser un Arlanza, y más uno joven, ajustada acidez, goloso, la barrica apenas se nota, amplio en boca, amable, y con una persistencia discreta.

Como le dije a Andrés, mientras compartíamos un café ilustrado, no es un Arlanza típico ni de lejos, y menos un vino de los habituales de la comarca con barrica. La mejor manera de describirlo fue que Andrés había sujetado muy fuerte las correas de la uva tempranillo de Covarrubias, dando a este vino un perfil menos potente y musculoso, muy en la onda de vinos como los de Gredos. Domar la tempranillo de altura sin duda roza la osadía, pero en este caso el resultado es un vino muy interesante, y cuyo valor no lo veremos ahora, sino con el paso de unos años. Puede ser un camino a seguir en la zona. Aquí lo contaremos.

Cierro la entrada con una prosa extraída de su libro Lo que llevamos dentro, que aparece en la etiqueta de este Boticario de Silos: «Castilla mía, tíñeme de tu amarillo, cólmame de manos recias, abrázame entre tus montes, hazme orar en tus templos. Y, con tu palabra seca, tú, que eres historia dime que soy grande».

R.

Fuentes: religionenlibertad.com/ mieladictos.com y Jose Manuel López Gómez en su FRAY BENITO CURIEL: UN MONJE BOTICARIO DE SILOS POCO CONOCIDO

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