Doce Lunas Tinto 2018


Una de las cosas más interesantes que ha tenido este raro verano de 2021, ha sido una profunda regresión a mi juventud, de la mano de un músico al que tenía realmente abandonado, y el propio nombre de este vino, me recordó a uno de sus trabajos peor valorados, llamado Tres Lunas (2002). Me estoy refiriendo a Mike Oldfield, un lunático confeso como un servidor, como bien demostró en portadas como Crises. Además, la semana que escribo esta entrada se cumplen 28 años de su concierto en Burgos, del que os hablé en esta vieja entrada. Descubrí un podcast llamado Tertulias Oldfield , conversaciones bastante extensas en el que se desgranaban los discos de Oldfield desde ortodoxos puntos de vista, lo cual me ha abierto nuevas perspectivas sobre la música de este genio británico, y sobre el por qué de sus trabajos más eclécticos.

Empecé a escuchar con atención a Oldfield cuando publicó su Tubular Bells 2 en 1992, gracias en gran parte al programa Diálogos 3 de Ramón Trecet. No podré olvidar lo que fue escuchar el Tubular Bells 2, y seguidamente, como a él le gustaba decir –sin solución de continuidad– el Tubular Bells de 1973, cuya primera escucha me dejó realmente en shock. Por aquella época ya escuchaba mucha música instrumental contemporánea, pero Mike Oldfield siempre ha ido más lejos de una mera catalogación. Me fui poco a poco haciendo con sus discos instrumentales y sus obras maestras, Amarok, Ommadawn, y llegó la publicación de Songs of Distant Earth en 1994, un disco extraordinario, y que, en cierto modo, implicó su final como genio, su caída a los infiernos, el fondo de su botella. Compraba religiosamente sus discos, aunque cada vez prestándole menos atención, e injustamente, nunca exploré sus discos con canciones, Crises, Five Miles Out o Discovery, que he apreciado mucho este pasado verano, en mis largos paseos. A Mike le puse una cruz rodeada de velas negras, cuando en 1998, publicó Tubular Bells 3, un disco en mi opinión nefasto, y por el que me sentía realmente ofendido como fan.

Han pasado casi 20 años desde ese duro encarcelamiento de la música de Mike en lo más oscuro de la mazmorra, hasta que en 2017, Oldfield, tras varios trabajos reguleros siendo amable, publicó Return to Ommadawn, un disco que sin ser una obra maestra, devolvía la libertad a Mike Oldfield. Volví a escuchar sus discos, y me preocupaba por buscar nueva música de la época en que le seguía con devoción, descubriendo el Boxed por ejemplo. Aunque hace cuatro años que se habla de un Tubular Bells 4, en cierto modo, creo que Mike ya no puede mejorar ese Return to Ommadawn con la edad y los problemas físicos y psíquicos que tiene, y quizás lo mejor es que no publicase nada más, cerrando en lo alto una carrera extraordinaria.

Mike Oldfield pasó varios años viviendo en Ibiza en mitad de los noventa, una etapa gris en lo personal y peor en lo musical, pero que le hizo volverse un buen aficionado al vino español. Seguro que disfrutaría como hice yo de este vino aragonés del que ahora os hablo, aunque para ello tuviera de dejar unos minutos su guitarra en el suelo.

"Is there somebody in? Now answer me!
Two dark eyes from the doorway shine.
So you lost your dream in a bottle of wine."

Flying Start del album Islands de 1987.

El 12 Lunas Tinto 2018 está elaborado por la Bodega El Grillo y La Luna, desde Barbastro, y perteneciente a la D.O. Somontano. Cuenta con algo más de 50 hectáreas de viñedo, en las zonas de Artasona, Barbastro, Bespén y Salas Bajas. Su viñedo es bastante joven y luchan por reducir al máximo el uso de pesticidas, por lo que proliferan los grillos, que dan nombre a la bodega. En la actualidad están ampliando la bodega, ya que hasta ahora la elaboración del 12 lunas, el vino que hoy os traigo, se realizaba en otra bodega, agrupando las elaboraciones bajo el mismo techo. El 12 Lunas Tinto 2018 lleva un coupage de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y syrah, trabajadas por separado hasta su paso por barrica francesa y americana, en este vino 9 meses, siendo las barricas de segundo y tercer año. Tras esa crianza se realiza la mezcla definitiva de esta poción mágica, clarificándose por gravedad.

Presenta un color rojo picota de capa media alta, ribete grana, lágrima densa y persistente para un voltaje de 14º grados. Discreta nariz, fruta roja madura, punto floral y algunas notas espaciadas, con la barrica muy suave y cremosa. Buena entrada en boca, amplio, frutal, con un leve punto licoroso, muy propio de la zona, cuerpo medio, bollería y cacao, con una ajustada acidez, elegante y con bastante largura, con un regusto final que nos recuerda su paso por barrica.

Un vino bastante maduro ya, interesante y con buena RCP. No suelo hablar mucho de las etiquetas de los vinos, pero esta me parece de las más chulas que he visto hace tiempo. Vino que me trajo mi mujer, un acierto.

Foto extraida de la Web Bodeboca

R.

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Aranda de Duero Ciudad del Vino 2020

2 comentarios sobre “Doce Lunas Tinto 2018

  1. Hermoso maridaje entre música y vino, que denota una especial sensibilidad al degustar el contenido de una copa, al escuchar la música de un disco y al escribir un post en tu blog.
    La música, la literatura, el cine, el vino…cuantas cosas nos unen, compañero. Es por ello que estaba escrito, compuesto y rodado, que nuestra amistad madurase en barrica de roble americano y se convirtiese en un gran reserva.

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