Garnacha de la Madre 2016


Elena Vives , The Bottle Walker Autor:  @drinkinmoderation

Las XXXII Olimpiadas de Tokio llegan a su fin, y con ella esa extraña alienación deportiva y ese espíritu olímpico dejarán paso a nuestro carácter habitual. Pasaremos sin pestañear de ver saltos mortales en una piscina olímpica a criticar al gordo que se lanza en bomba a la piscina que frecuentamos en los calores estivales. Volveremos a cambiar de canal cuando vemos a esos equipos corriendo con los testigos por el tartán, y dejaremos de preocuparnos por ese lanzador de disco y sus gigantescos músculos en la nuca. Nada más lejos de mi intención que poner en duda la magia atávica que tienen los JJ. OO., pero en esta ocasión, más que ninguna quizás, ha pesado mucho más el brillo dorado del dinero, que el calor de la llama del Templo de Hera, lugar que este mortal pudo tocar en una ocasión, así como correr (no me dejaron hacerlo desnudo como los griegos clásicos) por el estadion de Olimpia.

Pero curioseando el perfil de Instagram de esta bodega, me topé con una disciplina que desde ya, debería ser puesta encima de la mesa del COI. Se denomina bottlewalking, y aquí vemos gráficamente en qué consiste, de la mano de Elena Vives, cuyo perfil en instagram es bowa_bo , y su web es pura poesía en movimiento. Seguro que seríamos con ella los españoles, claros favoritos para los metales. A veces nos rompemos la cabeza buscando nuevas ideas para fomentar el enoturismo, y con él el consumo de vino, pero casi siempre, tozudamente, la respuesta está en el arte. Ojalá su destreza se acerque también a mis tierras castellanas, me encantaría poder verla en directo. Brindo a los dioses por ello con un vino de esta bodega manchega.

Elena Vives sobre los vinos de Bodega Más Que Vinos. Foto extraida de Instagram. Autor:  @drinkinmoderation

El Garnacha de la Madre 2016 está elaborado por la Bodega Más que Vinos desde Cabañas de Yepes, Toledo, y sale con la contra de Vino de la Tierra de Castilla. Es una bodega que en cierto modo, también representa una carrera de relevos, ya que nace de la colaboración de tres enólogos, Alexandra Schmedes, Margarita Madrigal y Gonzalo Rodríguez, que se conocieron en La Rioja a finales de los noventa, pero que decidieron trasladarse a La Mancha, buscando un nuevo reto. Gonzalo tenía además una antigua bodega del S.XIX, dando así una nueva vida a sus viejas tinajas. Cuentan actualmente con 35 hectáreas de viñedo ecológico, donde cultivan castas autóctonas como la cencibel, garnacha, malvar y airén. Una vuelta al origen.

La uva garnacha con la que se ha elaborado este vino, procede de un viñedo llamado La Madre, trabajado en orgánico dentro de su finca El Horcajo. Realiza la fermentación en tinaja de cemento, así como su crianza, doce meses en tinaja de cemento. Una crianza siempre arriesgada y singular. Presenta un color rojo cereza de capa media alta, ribete grana en camino a atejarse, lágrima fina para un voltaje de 14 grados. Nariz de intensidad media, fruta roja madura, leves notas espaciadas, franco, con una garnacha diferente a lo que estoy acostumbrado, mucho más elegante frente a la opulencia de otras zonas, con un leve punto mineral. En boca amable entrada, amplio, recuerdos a bollería, fruta roja madura y una acidez elegante también, leve punto licoroso, cuerpo medio, con una largura en boca a destacar. Al segundo día muestra su auténtico potencial. Un vino muy interesante.

R.

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