Viñas del Lago 2016


Foto extraida del Correo de Burgos- Diario el Mundo de Castilla y León

“Un viñedo es muy bonito, pero si no hay nada más, es como un desierto de viñas porque lo que necesita para que funcione es biodiversidad, que haya otras plantas, microorganismos, insectos, mamíferos, aves… y todo eso tiene que funcionar en equilibrio”.

Marta Castrillo, alma mater de la Bodega Marta Maté (*)

No estuve muy lejos del cuerno que habían enterrado en un viñedo en Gumiel del Mercado, la vez que fui a esta bodega ribereña. Y a fe que, aún no creyendo en estas cosas, está claro que les está llevando por muy buen camino, y la diosa Demeter les sonríe. Aquellos proyectos que desarrollaron desde Terracota Ingenieros, allá por los primeros años de este siglo, ya son realidades tangibles en forma de botellas de rico vino. Buen ejemplo son las 26 hectáreas de viñedo plantado en Gumiel de Mercado, en 2004, a 900 m de altura, siendo visionarios en como la altura iba a ser la salvación en este loco cambio climático, que nos abraza de forma sorda. Además desde la bodega participan en un proyecto de recuperación para conseguir un reservorio genético de la uva tempranillo, para conservar las variedades que mejor se han adaptado al clima de la zona ribereña, sin perder la autenticidad ni dejarse llevar por usar el mismo clon de tempranillo que otros, algo demasiado habitual, amigo lector. Vamos con este vino.

Cuernos biodinámicos. Imagen de Live-Green-Magazine en Pixabay

El Viñas del Lago 2016 está elaborado por Bodegas Marta Maté desde Tubilla del Lago, y pertenece a la D.O. Ribera del Duero. En entradas anteriores hemos comentado datos interesantes de la bodega, incluso una visita que tuve en sus instalaciones, que podéis encontrar aquí. Está elaborado con apenas 24 majuelos de viña casi centenaria, en el propio municipio de Tubilla del Lago, a una altura de 900 metros. Es un coupage de tempranillo, con un poco de garnacha (7 %) y albillo (5%), lo que le hace un vino con mucha personalidad desde el inicio. La uva se vendimió a mano, de forma temprana, con una explotación entre 3000 y 4000 kg por hectárea, dando una producción de 14000 botellas. Tiene una crianza de 12 meses en barrica mayoritariamente francesa, y americana. Presenta un color rojo picota de capa alta, ribete grana y lágrima densa y persistente, para un voltaje de 13,5º. Buena intensidad aromática, por encima de lo que es habitual en un Ribera, cremoso, frambuesas, fruta roja fresca, juvenil y goloso, con ese punto provocador de Lolita de Nabokov. Buena entrada en boca, amplio, con la madera en segundo plano, llena la boca de manera hedonista, graso, con una acidez ya ajustada, goloso, cuerpo medio, fácil de beber, con recuerdos a fruta roja madura, taninos muy afinados, regusto final goloso con algunas notas de la barrica, persistencia discreta, pero muy muy placentero.

Me ha encantado y además está en un perfecto momento de consumo. Creo que en una ocasión abrí la añada 2015 de este mismo vino, pero duró tan poco abierto que no llegué a tomar notas, con lo que, en cierto modo, cierro un círculo, y como buen Lannister, cumplo mis promesas. RECOMENDABLE. Además ha recibido muy buenas puntuaciones de los maestros Tim Atkin y James Suckling, los cuales agradezco que estén de acuerdo conmigo.

R.

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