Mainetes Monastrell Crianza 2017


Si algo ha alborotado a los burgaleses durante el último mes, ha sido el estreno en Amazon de la serie de nuestro paisano más ilustre, Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador.  Sabios tiene la iglesia para juzgar la calidad de la serie, que a mí me parece bastante regulera, pero que nos deja un buen sabor de boca en su episodio final, mereciendo cierta travesía del desierto hasta que uno llega a él. En nuestra mente siempre esos caminos del Cid, no siempre de conquista, y que, cuando leí la procedencia del vino que hoy os traigo, no pude evitar evocar en mi mente.

Foto del Castillo de Jorquera, extraída de la web https://www.amigosdeloscastillos.es

Desde Fuentealamo, sede de la bodega cooperativa San Dionisio, elaboradora de este vino que hoy nos ocupa, hasta el Castillo de Jorquera, a la ribera del Río Jucar, apenas hay 76 km. Y en ese pequeño lienzo de piedra que queda en pie del castillo, aún deben resonar el choque de armas que tuvo El Cid contra el rey moro Lucef, al que Ruy perseguía desde Cullera e hirió tres veces, antes que se escondiera tras las murallas del castillo en 1094, para salvar su vida.

El actor que encarna al Cid hizo notar, de manera poco elegante,  la gran parte de mitología y leyenda que adorna la imagen del Cid. A la mayoría de los burgaleses eso no nos trae de sorpresa, ya que conocemos que muchos aspectos mitológicos del héroe castellano no son reales, pero ¿en qué mito lo son?. Lo que es innegable es su gran labor durante la Reconquista, su valentía y su gloria en batalla, siendo un guerrero que pudo estar al lado de Aquiles o Idomeneo, peleando bravamente en las puertas Esceas de Troya. Su leyenda ha durado mil años, y miles más será recordado. Hoy brindamos recordando ese paso por tierras albaceteñas, con este vino de uva monastrell.

Monastrell en Fuentealamo

El Mainetes Monastrell Crianza 2017 está elaborado por la Bodega San Dionisio desde Fuentealamo, Albacete, y pertenece a la D.O.P. Jumilla. Es una bodega cooperativa fundada en 1957, que no solo elabora con la autoctona monastrell, sino también con syrah, petit verdot o verdejo. Elaborado con uva monastrell trabajada en ecológico, este vino tiene una crianza de doce meses en barrica. Presenta un color rojo cereza picota de capa media alta, ribete atejado, lágrima densa y ligera para un voltaje de 14º. Discreta nariz, fruta roja madura, se marca aún la barrica, algún recuerdo a anís, compotado y con un regusto dulce. Entrada amable, buen juego de la acidez y el alcohol, fruta roja fresca, cuerpo medio, con la madera más integrada, dejando un recuerdo final dulce y amable. Un vino agradece el trago largo, franco y amable, estando en un buen momento de consumo, y que también rompe una lanza a favor de los vinos de cooperativa, ya que sus miembros, a veces, cuentan con los mejores viñedos, los más longevos y cuidados, pero cortos en extensión.

R.

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Photo by Trevor Gerzen on Unsplash



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