El Holgazán 2016


Photo by Masahiro Naruse on Unsplash

La botella que hoy os traigo llegó a casa de una manera nada habitual, pero lógica en los tiempos que vivimos. Una de las primeras cosas a las que volvimos cuando empezó a aliviarse el luto del confinamiento, fue el probar las nuevas ofertas gastronómicas, derivadas de la comida a domicilio. Y no hablo del #fastfood no, hablo de como muchos restaurantes tuvieron que cambiar el chip y para sobrevivir, abrir la mano a la comida para llevar. Conozco a un buen amigo chef que habría jurado tres veces sobre Excalibur que nunca haría #takeaway, y al final, tuvo que dar su brazo a torcer, ya que era eso o empezar a despedir gente, porque no podía abrir su restaurante con las limitaciones de espacio del momento. En mi mente otro gran restaurante de Burgos donde empezaron a preparar comida para llevar, con unas instrucciones para el toque final. Puro arte. Con el tiempo nos reiremos de esto, pero a todos nos ha tocado comernos un poco el orgullo, para sobrevivir.

En este caso, la botella salió de un pequeño local llamado La Reineta, famoso por sus desayunos, y por unas tortillas de patata excelentes, a las que he acudido no pocas veces, ya sea por pereza o por simple lujuria/gula (desconozco la diferencia entre ambos pecados capitales). El caso es que mientras esperaba el pedido, revisé la cava y allí apareció esta botella, entre otros vinos. Hacía semanas que no bebía un buen vino, y mi vinoteca estaba tan vacía como la moral de muchos políticos. Cuando Míriam Amigo salía de la cocina, con mi pedido recién elaborado, oliendo a gloria, le pregunté por la botella, y me la llevé conmigo, como un trofeo en aquel frío día primaveral.

Photo by Jonathan Farber on Unsplash

El Holgazán 2016 está elaborado por Bodegas Marta Maté desde Tubilla del Lago, y pertenece a la D.O. Ribera del Duero. En entradas anteriores hemos comentado datos interesantes de la bodega, incluso una visita que tuve en sus instalaciones, que podéis encontrar aquí, curiosamente con El Holgazán 2015. Elaborado con uva tempranillo procedente de viñedos jóvenes (25 años) en el mismo municipio, al pago El Holgazán, a una altura de 920 m, con una crianza de 7 meses y paso por foudres de roble francés. Presenta un color rojo picota de capa alta, ribete grana y destellos purpúreos, lagrima densa para sus 14 voltios. Nariz discreta, fruta roja y negra madura, frambuesas, moras, punto marcadamente juvenil, y con la madera nada presente. Buena entrada, amplio, llenando la boca, con un punto de adolescente respondón y muy molón. Cuerpo medio y frutal, con un final que también nos recuerda a la fruta dulce. Un vino con un punto canalla, con clase y muy recomendable.

En mis notas incluí que había tomado este vino al mismo tiempo que el Viña Gavilán 2016, dos vinos de la misma añada, este con 18 MB y el Holgazan con 7 MB, siendo dos vinos completamente diferentes, pero deliciosos. El Viña Pedrosa sería como un 007, elegante y clásico, mientras que El Holgazán recuerda al joven Alejandro Magno. Dos estilos diversos que hacen grandes a algunos vinos de la Ribera del Duero.

R.

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