Totum Revolutum

Luna de Miel – Grecia, o el eterno viaje a Itaca


Mi viaje continuó en un crucero llamado Splendour of the Seas, un magnífico barco con el que viajaríamos desde Venecia, a Split, Creta, las Cícladas, y Atenas, entre otros lugares del mediterraneo; la compañía que lo administra, Royal Caribbean , se jacta de ser una de las mejores del mundo, también en materia gastronómica, ya que las cenas eran un lujo muy especial cada noche , y un lugar en el que este mortal solía tomar algo de vino ; mis vinos favoritos de este viaje fueron el Solaire Cabernet Sauvignon de Robert Mondavi (California) y el Calcaterra Cabernet Sauvignon procedente de Chile, de ambos repetí varias veces, me encantaron, ojala vuelvan a cruzarse en mi camino.

En nuestra escala de Santorini, durante la visita guiada por la isla, pudimos visitar las Bodegas Santo Wines, una turística bodega, aunque sus vinos no me llamaron nada la atención, lo cual no me pasó cuando pudimos comer una clásica comida griega en un restaurante, y el tinto por copas era delicioso, quizás fuera un poco todo, el sitio, la compañía, las ganas, pero tengo claro que aquellas copas me la llenó el mismo Dionisos.

En el barco, en una ocasión tuvimos un wine testing, al que por supuesto me apunté ; en unas mesas redondas nos sentamos un montón de aficionados al vino, por nacionalidades arrasaban los ingleses y norteamericanos, siendo un servidor el único osado español ; el responsable de la bodega del barco, nos fue ofreciendo varios vinos para probar, el primero un vino llamado Danzante, elaborado con pinot grigio, un blanco veneciano que me fascinó, una uva que me recordaba al torrontés pero con mucho cuerpo, delicioso, probé tambien un Dashwood Marlborough de Nueva Zelanda, con un aire a la castellana verdejo; tras ello llegó el Clos du Bois, de North Coast, California, que no me llamó la atención ; tras el salió el crack de la tarde, un vino llamado Diamond Label, Shiraz, de Rosemount Estate (Australia), un vino potente cargado de fruta y buenos tostados del que me tome tres copas, ante el solaz del personal ; cuando nuestro anfitrión nos propuso un vino español, temblé de sentimiento patrio, pero la vaquilla que salió era un vino llamado Condesa de Leganza, procedente de La Mancha, del que  no hablaré por pudor ; y como final un Cava Codorniu como ejemplo que no solo se hacían buenos espumosos en Francia , y que también hizo las delicias de mis compañeros de mesa, mas que contentos ya en este punto ; hice una pequeña réplica con el vino español ya que indique que el presentado no era ni de lejos un buen representante de los tintos españoles , pero cuando el Sommelier nos comento que su vino preferido español era el Sangre de Toro del Grupo Torres, pues tuve que poner punto en boca y no hurgar mas en mi herida abierta ; encontré apoyo en el grupo de ingleses y americanos, no oré en el desierto esta vez.

Para terminar, os dejó aquí un enlace a un tema de mi músico de cabecera, Vangelis, un tema que escuche muchas veces en mi mp3 durante aquellos días en los que el azul del cielo se fundía con el del mar ; es un poema del escritor griego Constantine Cavavy, siendo el narrador el actor escocés Sean Connery; cada frase del poema sin duda nos acerca a cada uno a su Itaca particular, no dudo que os gustará:

“Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.”

R.

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