D.O. Somontano

Cojón de Gato 2008


Hoy quiero hablaros de el ultimo vino que he probado, aunque tenga una buena ristra de ellos pendientes de postear. Pero la grata sorpresa que me ha causado este caldo lo merece

Se trata de un vino del Somontano que mi compañro de armas me infiltró en mi correo electrónico cierto día de cerril monotonía  currelera. El vino aquel dia ya me entró por el ojillo: Cojón de gato era su nombre.

La opción de cualquiera es pensar en la relación directa del nombre con cierto órgano reproductor de la especie felina que nos rodea, pero indagando un poco uno descubre que en realidad se refiere a una parte de la  variedad deuva con la que se le elabora. Es una uva aragonesa,autóctona, más concretamente pirenaica. dicen que alargada y áspera, usada  antiguamente para dar cuerpo a otros vinos.  Como toda uva autóctona tuvo su momento de incertidumbre pero  la moda de rescatar en cada zona la uva endógena la ha puesto en apogeo.

Un nuevo azar de la vida ha hecho que hoy tuvieramos que buscar un sitio donde hacer la comida de trabajo pues el sitio habitual cerraba por vacaciones durante unos días. Siempre me he sorprendido por lo juguetona que es la vida,  perfectamente identificable con cualquier Dios Griego asentado en ese balcon con vistas a la Humanidad llamado Olimpo. Podríamos encuadrar está historia que me ha ocurrido perfectamente bajo la pluma de Homero o cualquiera de sus coétaneos.

Sigo con mi historia. Elegimos un sitio al azar, propuesto por una compañera que justo un par de días antes pasó por la puerta y se fijó en su buena presencia. Alli llegamos y nos dan mesa y mantel. Solicitamos comer de menú, y nos reparten cartas para elegir nuestros platos. Cual es mi sorpresa cuando al abrir la mía me fijo que, por error de la camarera, a mi me dan una carta de vinos (será una fiel sirviente de Baco encubierta?). Aprovecho la circunstancia, y la ojeo. Segunda sorpresa: Entre una selecta pero corta carta (nada más que diez vinos) aparece ante mis ojos el nombre de éste vino pero en su variedad Gewustraminer. Mi acción está clara: hemos de beber ese vino en la comida.

Al pedir nuestros platos, la solicito además que nos traiga el “cojón de Gato”. La enviada de Dionisos me vuelve a poner en fuera de juego pues me pregunta: ¿El tinto o el blanco?. Ante mi sorpresa, me comenta que tienen también el tinto, aunque no en carta. Por votación, en la mesa se aprueba escoger el Tinto.

Y ya está liada. Comento lo poco que sé del vino al resto de comensales, y el vino es recibido en consecuencia con atención. Botella estilizada y negra zaína, al igual que la etiqueta. La misma solo hace referencia al nombre del vino (escrito en blanco) bajo dos gordos circulos blancos, semejantes al mencionado organo felino. Me recuerda lo que he leído de la uva cojon de gato: Uva pequeña y oscura, autóctona de Aragón,  de forma alargada.

Acudo presto al reverso de la etiqueta: Seis meses de barrica de roble francés, Mezcla de Syrah, merlot y “otras” (asi escrito). Alli engloba a la uva Cojon de gato.  De viñas a 700 m. de altitud y vendimiado manualmente y de noche. Esto me suena…

Al descorche (de corcho de silicona blanco) el vino emana  olores a frutas ácidas, mezclado quizás con sabores más amables y dulces como el de las frutas del bosque. Pruebo: Delicioso. La permanencia de ese recuerdo a cereza ácida persiste, envuelta por unos sabores más dulces y amables que hacen al vino muy apetitoso y facil de beber. Me llama la atención especialmente lo sedoso que es el vino en el paladar. No se corrresponde con lo que he leido de la uva que da nombre al vino, con fama de dura y áspera.

La consecuencia de ésto es que el vino es dilapidado sin perdón. Se hace facil de beber, y en una mesa de buenos amigos eso es pura dinamita.  Risas y buen ambiete aparecen

Asi que aquello se alarga  hasta que el vino nos deja.  La tarde se encara de mejor gana, y seguro estoy de que Dionisos y su acólito vestido de camarera del restaurante a ésta hora siguen riéndose en el balcón del Olimpo.

Solo siento una cosa, y es que no os puedo poner fotos del vino disfrutado. Pero culpa de él mismo es: fotos le hemos hecho todos los comensales (que conste), pero el ambiente tras la comida ha hecho que me dejara en la oficina el cable para descargarlas del movil.  Asi que abreis de esperar unos dias para que, en plenas facultades mentales, os ponga fotos de éste buen caldo del Somontano.

Saludos a todos. Y habrá que probar ese blanco….

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Un pensamiento en “Cojón de Gato 2008

  1. Maño tenía que ser quien le puso ese nombre a una uva, jeje; los dioses se nos aparecen en formas extrañas como dices de la camarera; aplaudo a los maños por su buen hacer con las uvas autóctonas, ya que en estos tiempos que se hacen vinos tan iguales, merece la pena apoyar a los que viajan campo a través.

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