Voyage a Paris


En estos días de puente viaje a la capital de Francia, y casi de Europa, era mi primera vez, y sin duda todo lo que aquí diga se queda muy en nada comparado con lo ya dicho con anterioridad;  majestuosa, un museo vivo de piedra, un lujo a los sentidos;  en este blog siempre busco contar vivencias con el vino, y en este también seguiré ese faro;  de mis viajes anteriores ya he hablado en algún post anterior, por la zona de Bergerac y Saint Émilion, y como aun me quedan vinos de allí, esperare a que se abran para comentarlos.

En mis excursiones por la Galia he encontrado diferencias entre como se toma vino aquí….y allí…..en la mayoría de los bistrós y restaurantes franceses , el vino se precipita en pequeñas copas de burdeos que se apagan de un suspiro, y a precios más elevados que en España ;  lo de las copas un poco mayores de tamaño, a veces aparece cuando pides una verre de vin rouge, de unos 25cl, pero la copa sigue sin ser como las que conocemos aquí, aunque bien distribuida puede/debe estirarse a la comida entera ; en Paris abunda mucho el Burdeos, y también muchos Borgoñas blancos, hasta en el mas pequeño de los locales.  El vino que sin duda marco mi viaje fue uno que probé en un restaurante llamado Le Petit Bofinger , en la Rue La Bastille;  tras probar un burdeos sin pretensiones a la espera de la mesa,  llego la carta, y como deben sentirse los tiburones al oler la sangre, mis ojos pararon en un vino, del que solo podría tomarme una copa, pero cielos….el vino se llamaba Chateau Magnan La Gaffeliere Grand  Cru de Saint Émilion 2004; el camarero a punto me dejo la botella entera pero no podía tal dispendio, aunque cuando abrió ese vino, y me lo echo a probar, me dí cuenta que eso si era Vino Francés, y que los 44€ que pedían por la botella, estaban muy bien invertidos; solo su perfume ya merecía la gloria, y su sabor sin duda había sido creado por el mismo Belcebú para tentarme; eche de menos nuestras copas habituales para poder disfrutar aun mas de su vivo color cereza, pero creo que hasta con un vaso de plástico, aquel vino me hubiese llevado a la perdición, y al fondo de su botella .  Solo fue una copa generosa, pero ese vino ya se grabo a fuego entre mis causas perdidas . Vive la France!!.

R.

Quiero agradecer a Paco Berciano los apuntes que me envió sobre vinotecas en Paris, estuve en la zona de la Madeleine en Lavinia (enorme arsenal) , Au Verger de la Madeleine, Fauchon, Hédiard (fantástico), y en los Lafayette Gourmet en Haussman.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Alicia dice:

    Monsieur Tobar,

    c’est “Vive la France”, au féminin bien sur!

    A bientôt.

    Me gusta

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