La barbacoa

La villa de Marcilla


Pues me subo a mi púlpito esta noche, queridos parroquianos, con ganas de darle a la tecla, y me he decidío a escribir sobre este resturante.

Una de las cosas buenas que me ha traido mi profesión es que he conocido varios lugares a lo largo de la ribera del Ebro dignos de venerar por la capacidad de hacer sentir  en ellos lo que a buen seguro un afanado profeta en tierra lejana  predicaba sobre el paraiso.: súmun de la maravilla, loor y fecilidad eterna.

Y este es uno de ellos, queridos feligreses. Situado en Marcilla, pequeño pueblo de la ribera navarra del Ebro, muy cerquita de Tudela.

Comer allí es ir a pasar la tarde. Me explico:  entras a las dos y sales a las siete con la sonrisa tonta encajada. Sin prisas, Disfrutando el momento. Se come en una terracita de un patio interior maravillosa y relajante. Perfectamente orientada y decorada, las mesas se distribuyen bajo un patio interior que asoma al cuidadisimo jardín. Oyes piar a los pajaros, discurrir el agua de la fuente, sientes el frescor  del cesped bien cuidado y recien cortado, el olor de las flores de temporada, comida exquisita al alcance de la mano,…. al segundo lingotazo crees ver ya en la ontanaza a Eva con la hojilla de parra colgando.

Las mesas son redondas, amplias, perfectas para la charla y el jolgorio, acompañadas no de sillas, sino de unos sillones en los que echarse gustosamente al ser anestesiado por el primer trago de cualquiera de los excelsos vinos que alli atesoran. Y disfrutar….

Carta buenisisma, tanto carnes como pescados, y con diversidad de  entrantes con los que deleitarse y en los que perderse en la elección cual burro con dos pesebres.

Un servicio atento, exquisito y entendido en vinos, tanto de la zona como de otras denominaciones, que invita a caer en la tentación de pronunciar la deseada frase “¿y Ud. que me aconseja?” a sabiendas del buen gusto y conocimiento del interlocutor. Y pecar con la divina manzana….

En fin, que en cuanto puedo enrolo a cualquier “Torcuato” para pegarme un homenaje en semejante paraíso terrenal. Sirva una foto del lugar descrito como representación gráfica de que existe, y que este vuestro humilde profeta no os habla de cosas inexistentes.

Y sirva también esta foto y el post entero para que, cual manzana en el paraíso, mis dos compañeros burgaleses de misiones se atrevan un día a visitarlo y disfrutarlo. Aquello con vosotros puede ser la reost….a

Mi bendición sea con vosotros. Hijos mios, podeis ir en paz.

restaurante-villa-marcilla-2190

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2 pensamientos en “La villa de Marcilla

  1. Pues habrá que ir……a ver si es verdad…..allá pa la primavericaaaaaaaaaaaaaaaaa,maño;-)
    !Que llevamos dos años intentandolo, oiga!

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